Málaga,
la ciudad en la que viví 4 años, y en donde hice amigos que, a pesar de que
hace cinco años que me mudé a Alhaurín el Grande, mi pueblo natal, aún los conservo,
y la semana pasada, por ejemplo, fue la última vez que estuve con ellos.
Del
tiempo en el que viví allí tengo recuerdos de momentos inolvidables con mis amigos, como el pasar las
tardes en el centro, donde reíamos sin parar y hacíamos alguna que otra
travesura. O cuando íbamos al cine de “la
Rosaleda”, que más que a ver películas, íbamos a reírnos en las salas.









