martes, 23 de abril de 2013

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El Chavo del 8


Si tengo que escribir de algo en pantalla chica, no puedo dejar pasar la oportunidad de escribir de lo que siento por una serie que marco mi infancia, todos los días: “El chavo del ocho”.


Se puede escribir hoy de series impresionantes, con presupuestos enormes, con una tecnología que vislumbra, pero no, prefiero volver a mi remoto pasado y contar lo que me producía ver esta increíble teleserie hecha con una humildad y una pasión que pocas han logrado.

Como no acordarme de ese querido barril y de esa vecindad que tardes y tardes enteras me hicieron reír hasta el hartazgo. El chavo fue una comedia infantil que no se podía dejar ver, llegabas del colegio descansabas un rato, prendías el televisor y ahí estaba, era como parte de la casa, cómo si fuera uno más de la familia. Era tan cotidiano y tan familiar, que parecía que jugabas con los personajes o te metías dentro del pantalla para estar dentro de la vecindad del amigo chavo.

Todos los personajes tenían algo especial: El chavo ese chico pobre pero feliz, travieso y aventurero, bruto de verdad pero bondadoso como nadie. La chilindrina, esa niña insoportable y llorona pero amiga como ninguna. Quico ese niño malcriado, insoportable y bruto que su madre no le dejaba jugar con nadie de la vecindad porque no estaban a su nivel. Don Ramón un señor mal humorado siempre tratando de evitar pagar la renta al señor barriga. Doña Florinda, la madre de Quico, una señora amargada que odia su vecindad pero no puedo salir de ella y esta eternamente enamorada del Profesor Jirafales. La bruja del 71 que vive por conquistar a Don Ramón pero él siempre la evita. El señor barriga que no puede cobrarle la renta a Don Ramón y siempre recibe un golpe inesperado del Chavo. Todos estos personajes hacen de esta serie una sesión infinita que no se puede dejar ver cuando eres un niño.

Roberto Gómez Bolaños (Chespirito), creador, guionista e interprete del chavo nos supo emocionar con esta serie infantil durante muchos años y hasta el día de hoy se puede seguir viendo en televisión en muchos países de habla hispana.

La historia de este autor es muy emocionante. Es ingeniero de profesión, ex futbolísta y boxeador. Pero lo que fue de verdad su vocación fue la de escritor. El apodo chesperito se lo puso el director de cine Agustín Delgado en una comparación con Shakespeare pero en diminutivo ya que Gómez Bolaños mide menos de 1,60.

Gracias a sus guiónes y libretos tan originales para radionovelas, programas de televisión y cortos para cine llegó hacerse conocer en el ambiente artístico y a finales de los 70 le dieron la posibilidad de hacer sus primeros sketchs televisivos ( “Los supergenios de la mesa cuadrada y “El ciudadano Gómez”) hasta llegar a su programa de oro El Chavo del 8.

El chavo del 8 es y será siempre esa serie que nos remonta a nuestra infancia, a los amigos, al barrio, a la travesuras... En fin a la inocencia que prácticamente nos hemos olvidado.

A salud de Roberto Gómez Bolaños

Eustolio Gómez.

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